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jueves, 16 de octubre de 2014

La sexualidad humana

Filosofía y Psicología


Texto alumnos Nº 3.1.
La sexualidad humana
La sexualidad es una dimensión fundamental de nuestro ser personal. Esta se desarrolla a lo largo de toda nuestra vida, por lo que decimos que es dinámica. Además de los aspectos biológicos y psicológicos, los factores socioculturales tienen un papel muy importante en esta transformación; su influencia puede ser positiva y propiciar el desarrollo íntegro, pleno, de la persona, ser un vehículo de crecimiento y expresión personal, o por el contrario, restringirlo y coartarlo.
A diferencia de lo que muchos piensan, la sexualidad humana no sólo abarca las relaciones sexuales, los contactos eróticos y la reproducción. Está vinculada con casi todas las áreas de la vida y, por lo mismo, su aceptación y sana vivencia influyen positivamente en la vida general de la persona. La sexualidad es sólo un elemento esencial de nuestro desarrollo y de nuestra identidad. Ella constituye una forma de expresión de nuestro ser y de nuestros sentimientos más íntimos y una forma y un proceso de comunicación. En la vivencia de la sexualidad ponemos en juego los valores que están en la base de nuestro proyecto de vida.
El ser humano es un todo cuyas partes interactúan; la sexualidad es una de ellas y por eso es necesario entenderla de una manera global y como un aspecto inherente a la persona. No es posible aislarla del resto del individuo, ni entenderla como privativa de las personas que mantienen relaciones sexuales coitales.
La sexualidad supone, expresa y participa del misterio integral de la persona. De allí que no se la pueda entender desde una visión reduccionista. Su carácter integral y plurivalente es un rasgo específico y característico. Por ello es necesario aproximarse a su comprensión considerando las distintas dimensiones que la componen:
Dimensión biológica: las diferencias entre el varón y la mujer se imponen por una serie de caracteres morfológicos, sin embargo la distinción biológica entre el hombre y la mujer es mucho más compleja que la configuración descriptiva de la genitalidad. De tal modo que el sexo biológico contempla 5 categorías básicas: la configuración cromosómica; el sexo gonádico; el sexo hormonal, la estructura reproductiva interna y la genitalidad.
Dimensión psicológica: la sexualidad en el ser humano no se limita a ser una “necesidad” (dimensión biológica), sino que se expande en el camino del deseo (dimensión psicológica) llegando a ser vivencia y comportamiento sexual humano. La dimensión psicológica introduce el sentido en la sexualidad humana;. Entre las categorías que incluye esta dimensión está la identidad sexual y el desarrollo sexual.
Dimensión sociocultural: el ser humano es un ser cultural también en su sexualidad; porque tiene una historia, es una historia y construye historia. La tradición la alcanza en la cultura en que vive.
Se hace parte de esa historia cuando la asume conscientemente y construye su historia cuando asume la responsabilidad personal y colectiva como ser social frente al momento presente. Existen una serie de espacios y canales de socialización de la sexualidad humana. Entre los más importantes están la familia de origen, la escuela, el grupo de pares, la religión, las normas sociales, los medios de comunicación.

Dimensión ética-filosófica: La sexualidad no es un concepto “abstracto”, la sexualidad se vive, se pone en acción y se juega en las experiencias de la vida diaria, en lo cotidiano. La dimensión ética parte de la noción de la persona, hombre y mujer, como valor en sí misma. Esta va asumiendo a lo largo de su vida diversos valores y se convierte, por lo tanto, en una portadora de ellos, los cuales también jerarquiza a la luz de sus experiencias y vida personal. Constantemente está revisando sus valores y replanteándose su jerarquía, lo que lleva a conformar su conciencia. La ética se convierte así en el contexto valorativo que orienta el ser y el actuar de la persona. Desde allí hace sus opciones y le da un sentido a su vida. En el plano de la sexualidad es justamente la dimensión ética la que en última instancia define cómo va a ser esta vivencia en el individuo. Esto quiere decir que los valores asumidos por la persona se ven reflejados en sus actitudes, sentimientos y comportamientos respecto de lo sexual.



Texto alumnos Nº 3.2.
Identidad sexual: la personalidad femenina y masculina
Dentro del concepto de identidad personal hay una dimensión importante que es nuestra identidad sexual y que resulta interesante de analizar como una dimensión separada, si bien esta separación es artificial, puesto que nuestra sexualidad forma parte integral y constitutiva de nuestra identidad personal: somos hombres y mujeres desde el momento de nuestra concepción y aprendemos a asumir nuestra identidad sexual a lo largo de nuestras vidas.
Nuestra identidad sexual parte desde el momento mismo de la concepción, en el mensaje genético de la unión del óvulo con el espermio. Al nacer la guagua, la primera pregunta que todos formulamos es ¿fue varón o mujer? A medida que el niño o la niña crece, irá adquiriendo las características propias de su sexo a través del aprendizaje que se da primordialmente en la familia y a través de los modelos de ser hombre y mujer que le presenta su ambiente. Los roles asociados al sexo femenino o al masculino en nuestra sociedad difieren entre sí. Así, la dulzura, la suavidad y la ternura son características
“deseables” para las niñas y la brusquedad y la agresividad son mucho mejor toleradas cuando las manifiestan niños varones. Los niños aprenden a comportarse “como hombres” y “como mujeres”, a través de la imitación y la identificación con el progenitor del mismo sexo. Los padres, la familia y la sociedad en general refuerzan el que se aprendan las conductas que se asocian al propio sexo. O sea, las niñas reciben la aprobación por comportarse “en forma femenina” y los niños reciben aprobación por comportarse “de forma masculina”.
Por tanto puede afirmarse, en términos generales, que las identidades femenina y masculina están influenciadas por la carga biológica de los individuos al nacer y por las experiencias de aprendizaje que se dan en relación al ambiente, a los padres y a los adultos importantes en la vida de niños y niñas. En este sentido es interesante señalar que las prácticas de crianza infantil difieren entre culturas y también en el tiempo, y lo que resulta deseable en determinada sociedad no necesariamente lo es en otra”.

Texto alumnos Nº 3.3.
Somos psicosocialmente sexuados
No sólo somos biofisiológicamente sexuados, sino que también nuestro psiquismo, toda nuestra organización social y nuestra cultura son sexuados.
Desde el nacimiento asignamos nombres, vestidos, juguetes, actividades, etc., sexuados. Incluso se nos supone una manera de ser, aficiones, pensamientos y deseos sexuados. Antes de que el niño o la niña tomen conciencia de su identidad sexual, le asignamos un rol sexuado que afecta a, prácticamente, todas las dimensiones y actividades de su vida. Todas las sociedades y culturas asignan actividades específicas al hombre y a la mujer, aunque lo hacen de forma, a veces, muy distinta. Estas asignaciones no se basan, en general, en diferencias biológicas, sino que, en la mayoría de los casos, se basan en formas de funcionamiento social que se han cristalizado a lo largo de la historia.
Hacia los dos y tres años, niñas y niños toman conciencia de su identidad sexual (se autodefinen como niño o niña) y, simultáneamente, comienzan un proceso de aprendizaje e interiorización de las funciones que la sociedad considera propias de la niña o del niño (roles de género).
La identidad sexual: soy hombre o soy mujer, pasa a ser una categoría permanente de los juicios que el sujeto hace de sí mismo, tal vez la más importante, y el rol de género, aquel que más define la vida de las personas a lo largo de su ciclo vital. ¿Qué otra cosa cambia más la forma de estar en el mundo que el hecho de ser hombre o mujer?
También desde edades muy tempranas, los 3 y 4 años, niños y niñas manifiestan intereses sexuales, se autoexploran, hacen preguntas, se observan, construyen sus propias teorías sobre su origen, la reproducción,
etc., y ponen de manifiesto conductas sexuales a través de los juegos y otras conductas. Es decir, expresan en conductas su sexualidad. La conducta sexual es una de las conductas humanas más significativas en todas las edades de la vida, sea cual sea la forma concreta que adopte en cada sujeto.

A la conducta sexual observable subyacen los deseos, los sentimientos y las fantasías, que son elementos fundamentales de la psicología sexual. Estos se especifican y consolidan en la pubertad y permanecen a lo largo de todo el ciclo vital. Por tanto para entender la sexualidad, no basta con conocer la anatomía y la fisiología sexual, sino que es necesario tener en cuenta también la psicología sexual y la cultura en la que el individuo vive”.

Actividad: después de la lectura elaborar una definición de sexualidad incorporando todos los elementos que aparecen en el texto. 

viernes, 13 de abril de 2012

Pasos en resolución de problemas

Pasos en resolución de problemas

Percepción del problema:
darse cuenta que uno tiene un problema y que es necesario buscarle una solución.

Sin este paso, el resto no tiene sentido.

Definición del problema:
describir en palabras lo que se percibió como problema en la etapa anterior,

considerando todos los elementos que lo conforman y dejando afuera los elementos que no constituyen el

problema. Uno le pone nombre al problema y lo caracteriza. Por ejemplo, “este es un problema de pareja y

consiste en...” o “este es un problema de hábitos de estudios y consiste en...”

Explicaciones acerca del problema:
establecer relaciones entre el problema y sus posibles causas. Se

genera hipótesis acerca de por qué ocurre el problema. Esta etapa es fundamental para orientar la búsqueda

de alternativas de solución.

Generación de alternativas de solución:
generar la mayor cantidad de alternativas de solución frente al

problema. Mientras más sean las alternativas planteadas, mayor será la probabilidad de encontrar la respuesta

correcta. A esto también se le llama pensamiento divergente, cuyo supuesto dice que cada problema

tiene múltiples posibilidades de solución.

Elección de la solución más adecuada:
evaluar las alternativas planteadas desde el punto de vista de la

factibilidad, de la ética y de la adecuación al problema planteado, para escoger una y llevarla a la práctica. A

esto también se le llama pensamiento convergente.

Evaluación de la alternativa elegida:
verificar si la alternativa elegida fue útil o no para resolver la situación.

Equivale a un monitoreo del proceso de resolución del problema. Cuando, a pesar de la puesta en marcha

de la alternativa elegida, el problema sigue vigente, se comienza nuevamente con las etapas del proceso.

A menudo los problemas se perpetúan porque se descuida este último paso del proceso.


Analiza la siguiente situación hipotética.


“El grupo está en un barco que naufraga. Ustedes quedan como únicos sobrevivientes.

Tienen un bote salvavidas, y alcanzan a ver una isla cercana donde pueden ir. Deben

elegir diez objetos que llevarán en el bote, pensando que en la isla puede que les toque

vivir mucho tiempo. La isla se ve llena de vegetación”.


Actividad:

Encontrar soluciones al problema planteado siguiendo las etapas

del proceso de resolución de problemas. Los grupos comparten

sus propuestas escritas.

lunes, 28 de marzo de 2011

PERSONA Y PERSONALIDAD

Persona y Personalidad.

Boecio define la persona “como una sustancia individual de naturaleza racional”. Todo hombre sin excepción alguna es por nacimiento una persona. Como personas todos los hombres somos absolutamente iguales, no nos diferenciamos uno del otro, pues, un hombre no puede ser más persona que otro, siendo que la esencia misma de todo hombre es, ser racional.
Sin embargo, la experiencia de la vida nos pone en evidencia que hay hombres valiosos, mediocres y aun criminales. ¿ A qué se debe esto?; se debe a que todo ser humano, desde que nace se va desarrollando y va adquiriendo una personalidad más o menos perfecta.
Cabe ahora la pregunta: ¿Cuáles son los elementos básicos que intervienen en la estructura de la personalidad?

Los factores fundamentales son dos:

-         La conformación bio- sociológica que cada ser humano trae consigo al nacer.
-          La acción que ejerce el ambiente sobre cada hombre a lo largo de su vida.
Como las aptitudes hereditarias son muy diferentes en cada persona, y los ambientes que  actúan sobre ella  son distintos, resulta que el producto de este binomio_ la personalidad, es diferente en cada hombre.


Rol de la Herencia y del ambiente en la formación de la personalidad.

Acabamos de ver que la personalidad es producto de la herencia y del ambiente. Asoma la pregunta: ¿Cuál de estos factores es el más importante?
La controversia en lo referente a la importancia relativa de la herencia y del ambiente en el desarrollo de la personalidad, es muy antigua. Perdura actualmente. Resolverla por ahora, es imposible, pues hay muchos argumentos a favor de ambas partes.
Lo importante es tener presente que  ambos factores son indispensables para la formación de la personalidad.
A este respecto dice Woodeworth:

“En qué deberá cifrar sus esperanzas el jardinero: ¿en la preparación cuidadosa del terreno o en la selección de la mejor semilla? El jardinero experto sabe perfectamente bien que ambas son necesarias. Nunca podrá obtener una buena cosecha si siembra semillas inferiores, por fértil que el suelo sea, o, si el terreno es pobre, por óptima que sea la semilla. El desarrollo de la planta es una clara respuesta de la herencia. El desarrollo de la planta es una clara respuesta  de la herencia, presente en la semilla a los estímulos ambientales del suelo, la humedad y la luz solar”.
Cosa análoga tiene lugar en el desarrollo de la personalidad. Un individuo superdotado por la herencia, un terreno fértil para la siembra de los valores y con ello para la formación de una valiosa personalidad.
Por este mismo terreno abandonado o peor aún, con una influencia negativa por parte del ambiente en que vive, se llenara fácilmente de maleza, hábitos malos, y con ello impedirá el florecer de la autentica personalidad.
Por otra parte, un ambiente fino, pleno de estímulos valiosos, no producirá el fruto deseado, si se trata de un individuo con escasas capacidades hereditarias o peor aún un individuos con taras hereditarias.
Por ejemplo.: Claudio Arrau no habría llegado a ser nunca uno de los más grandes pianistas de nuestra época, si no hubiese nacido con capacidades musicales extraordinarias.
Pero tampoco habría llegado a ser lo que fue si hubiese nacido en la cordillera, en un hogar de extrema pobreza, lo cual le habría obligado a trabajar desde muy pequeño o impedido tomar contacto con el piano y hacer fructificar sus capacidades.

Temperamento y personalidad.

Analizando el rol de la herencia y del ambiente en la formación de la personalidad nos detendremos ahora sobre un factor  con que la herencia dota a cada ser humano: el Temperamento.

Aspecto morfológico.
La experiencia nos asegura que tenemos un cuerpo distinto de las demás cosas existentes en el universo. Además, si bien es cierto que la estructura anatómica esencialmente es igual en todos los hombres, sin embargo,  es un hecho que no hay hombres totalmente iguales en cuanto a su aspecto morfológico. Así por ejemplo en cada ser humano son diferentes las dimensiones del cráneo, de la talla que abarca el perímetro del pecho, abdomen, cadera, etc.
En resumen: la “constitución” somática, o sea la estructura corporal, es propia de cada organismo.

Actividad bioquímica.

En el citoplasma  de la célula se realiza la transformación de la materia en energía. Es evidente que para el funcionamiento armónico del organismo, es indispensable el suministro adecuado de todas las substancias necesarias para la conservación y desarrollo de la estructura celular. La falta de una de las substancias en el suministro ordinario, producirá una anomalía en la secuencia normal de la reacción.
 La falta de suministro de elementos vitales, repercutirá necesariamente en el dinamismo funcional del temperamento.

Sistema Neuro- vegetativo.

El sistema Neuro- vegetativo dirige las funciones de la vida vegetativa. Dicho sistema rige las necesidades vitales, como ser: el hambre, la sed, las tendencias sexuales, etc. El sistema Neuro- vegetativo abarca el parasimpático y simpático. El parasimpático entre otras funciones retarda los latidos del corazón; el simpático los acelera.
Según el predominio de uno u otro de estos sistemas, los seres humanos están dotados de diferentes temperamentos.

Sistema endocrino.

Llámanse glándulas endocrinas aquellas que vierten su contenido- las hormonas- directamente en la sangre. Hasta cierto punto, algunos sostienen que la personalidad es una función de las glándulas endocrinas.
Así por ej.: las hormonas producidas por las glándulas tiroides, influyen entre otras cosas en el crecimiento y la viveza mental. La escasa actividad de la tiroides en un niño pequeño da por resultado un estado conocido como cretinismo, en el cual aunque el individuo pueda crecer, conserva las proporciones corporales y características personales de un niño.
Entre otras actividades las hormonas desempeñan un rol decisivo en el aspecto fundamental de la afectividad y de las tendencias.
La hipofunción o hiperfunción de una de las glándulas endocrinas o de una constelación de ellas tiene enorme influencia en el temperamento, pues, influye poderosamente en el dinamismo funcional. 


Definición del Temperamento.

“Un dinamismo funcional Neuro- hormonal, cargado de afectividad, relacionado con una constitución anatómica que el individuo trae consigo al nacer”


De esta definición de temperamento fluyen algunas consecuencias:

-         El equilibrio o desequilibrio de la vida orgánica se reflejará necesariamente en las actividades de la persona humana.
-         El dinamismo temperamental se traducirá en la vida humana en una serie de impulsos y tendencia.
-         El temperamento es una fuente de energía biológica en la cual se enraízan las energías síquicas.
-         El temperamento indica las tendencias y elementos constitucionales innatos y sobre todo las reacciones emotivas del individuo. El temperamento es la base hereditaria, fisiológica, afectiva, de la personalidad del individuo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Crisis de la adolescencia

Según Erik Erikson (Erikson, E., 1968, Identidad, juventud y crisis . Paidós, Buenos Aires), en la etapa de la adolescencia se da una crisis normativa cuyo eje central es la identidad. En su teoría explicativa, Ericsson distingue tres formas principales de elaboración de la identidad en la adolescencia: difusión de identidad, confusión de identidad e identidad negativa. La difusión de identidad correspondería a la búsqueda que hace el adolescente para ampliar su campo de experiencias, para lo cual abandona formas de conducta y rasgos de comportamiento característicos de su modo de ser y que le daban seguridad. El sacrificio de la estabilidad se ve compensado por el beneficio de nuevas vivencias emocionales, y cogniciones relativas a valores diferentes.
Es lo que se ha denominado “la extensión del yo”. En la confusión de identidad en lugar de un enriquecimiento del sentido de identidad se produce un empobrecimiento y una disipación de los logros emocionales, cognitivos y morales. En lugar de una nueva visión de sí mismo, más potente, el joven se sumerge en un estado de turbulencia interna y un aislamiento de la realidad. Así el adolescente frente a la incapacidad de asumir un rol, se evade de distintas maneras: dejando de asistir a la escuela, abandonando el trabajo o aislándose en actitudes inadecuadas e incomprensibles.
Para Erik Erikson la identidad negativa correspondería a la elaboración del sentimiento de falta de una identidad aceptable, el que se expresaría a través de una hostilidad desdeñosa hacia los roles que se presentan en la sociedad como adecuados o deseables. Se prefiere elegir una identidad contraria a la que la sociedad sugiere, antes que permanecer sin identidad. Cuando el adolescente no logra un compromiso intenso e inmediato con un rol determinado, puede caer en el aislamiento social, las drogas, la delincuencia, lo que le implica evitar o en el mejor de los casos postergar su identidad.
Bien encarado, asumidos solo como momentos de un continuo y sin rigidizaciones prematuras, la confusión de identidad y la identidad negativa no son irreversibles, y pueden llevar al logro de una identidad positiva, la que permitiría al joven ampliar las fronteras de su mundo y experimentar bienestar psicológico.

Salud mental

Interesa que el alumno conozca que tradicionalmente la salud mental se ha referido a la ausencia de enfermedades mentales y que actualmente existe un concepto más amplio, que incluye la actualización de las propias potencialidades en una relación de respeto recíproco con el entorno social y el medio ambiente. Así hoy se entiende por salud mental “ la capacidad de las personas y de los grupos para interactuar entre sí y con el medio ambiente de modo de promover el bienestar subjetivo, el desarrollo y uso óptimo de las potencialidades cognitivas, afectivas, relacionales, en concordancia con la justicia y el bien común”, (Ministerio de Salud, (1993), “Políticas y Plan Nacional de Salud Mental”. Publicaciones de Salud Mental, Nº1). A esta conceptualización se le ha llamado también bienestar biopsicosocial, que privilegia una aproximación holística a los problemas, abarcando tanto aspectos biológicos como psicosociales.
En los modelos de salud mental tradicional, la unidad de análisis era el individuo y el foco se encontraba en sus conflictos y déficits. En el modelo de bienestar biopsicosocial el foco se pone en el contexto en el que se dan los problemas, incluyendo al individuo y las unidades sociales más amplias como la familia, la comunidad escolar y el barrio. Se integran, en una perspectiva de calidad de vida, aspectos como los valores y creencias, y se enfatiza la capacidad que tienen los individuos y los grupos sociales de hacerse cargo de su propio bienestar. Se enfatiza que desde esta perspectiva la salud física y psicosocial del adulto dependen en gran medida de los hábitos y creencias sobre la salud y de los estilos de vida que adopte el sujeto en su adolescencia.

Personalidad, algunas definiciones

La personalidad es un constructo psicológico, con el que nos referimos a un conjunto dinámico de características de una persona. Pero nunca al conjunto de características físicas o genéticas que determinan a un individuo, es su organizacion interior la que nos hace actuar de manera diferente ante una o varias circunstancias.
Según Gordon Allport la personalidad es "la organización dinámica de los sistemas psicofísicos que determina una forma de pensar y de actuar, única en cada sujeto en su proceso de adaptación al medio".
Desmembrando esa afirmación encontramos que:
  • La organización representa el orden en que se halla estructurada las partes de la personalidad de cada sujeto.
  • Lo dinámico se refiere a que cada persona se encuentra en un constante intercambio con el medio que sólo se interrumpe con la muerte.
  • Los sistemas psicofísicos hacen referencia a las actividades que provienen del principio inmaterial(fenómeno psíquico) y el principio material(fenómeno físico).
  • La forma de pensar hace referencia a la vertiente interna de la personalidad.
  • La forma de actuar hace referencia a la vertiente externa de la personalidad que se manifiesta en la conducta de la persona.
  • Y es única en cada sujeto por la naturaleza caótica en el que el cerebro organiza las sinapsis
Trastorno de personalidad

Lista de trastornos de personalidad definidos en el DSM
El DSM-IV-TR (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos) menciona diez trastornos de personalidad, los cuales se agrupan en tres grupos:[1]

Grupo A (trastornos raros o excéntricos)

Este grupo de trastornos se caracteriza por un patrón penetrante de cognición (por ej. sospecha), expresión (por ej. lenguaje extraño) y relación con otros (por ej. aislamiento) anormales.

Grupo B (trastornos dramáticos, emocionales o erráticos)

Estos trastornos se caracterizan por un patrón penetrante de violación de las normas sociales (por ej. comportamiento criminal, comportamiento impulsivo, emotividad excesiva y grandiosidad). Presenta con frecuencia acting-out (exteriorización de sus rasgos), llevando a rabietas, comportamiento auto-abusivo y arranques de rabia.

Grupo C (trastornos ansiosos o temerosos)