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lunes, 22 de abril de 2013

El Sentido de lo Humano. Humberto Maturana


No soy educador, no tengo ese privilegio. Toda mi experiencia en Educación se debe a que soy profesor universitario. Uno no estudia para ser profesor universitario y eso es bueno y malo. Es bueno porque es una oportunidad para desenvolverse como tal desde la seriedad del hacer en el dominio de acciones que se enseña, y es malo, porque hay muchas cosas que tienen que ver con el aprender o con el educar que uno ignora. De modo que no voy a hablar, ahora, sobre Educación, aunque intentaré responder a algunas preguntas sobre Educación. Yo trato a mis alumnos, en mi laboratorio, como miembros de un taller renacentista, es decir, mi laboratorio es un lugar donde ellos vienen a hacer y a reflexionar sobre su hacer. Es desde ese perspectiva y de la reflexión acerca del fenómeno del aprender y del conocer como biólogo, que diré algunas cosas sobre Educación. En cierta manera quiero orientar esta exposición en torno a tres preguntas:
• ¿Qué es el educar?
• ¿Qué se espera del educar?, y
• ¿Cómo es posible educar?
y para hacer esto, quiero reflexionar, ante ustedes, respecto de tres temas:
• sobre el saber y el aprender
• sobre la realidad y
• sobre lo social y el amor.
• ¿Qué es esto del saber y el aprender?
Las teorías que corrientemente usamos para hablar de aprendizaje, de conocimiento o de saber, nos llevan a suponer que el aprender es la capacitación de algo independiente de nosotros. De aquí surgen al menos dos preguntas: ¿Consiste, operacionalmente, el saber en poder hacer referencia a algo independiente del que dice que sabe?, y el aprender, ¿ consiste en la captación de algo externo e independiente de uno? Mi respuesta es que eso no pasa y no es posible debido a la naturaleza de nuestra constitución como seres vivos.
Nosotros como seres vivos somos sistemas determinados en nuestra estructura, y lo que pasa con nosotros en cada instante depende de nuestra estructura en ese instante. En ese sentido, no somos distintos, por ejemplo, de una grabadora. Si uno se acerca a la grabadora y aprieta un botón para hacerla funcionar y no funciona, uno no recurre al médico para que examine el dedo, uno recurre al técnico en grabadoras para que examine la estructura de la grabadora. La grabadora es un instrumento, es un objeto, es un sistema determinado en su estructura. Lo que pasa con la grabadora depende de cómo está hecha. Lo que la interacción hace es solamente gatillar, desencadenar, en la grabadora un cambio estructural determinado en ella.
Nuestra situación como seres vivos no es diferente. Lo que a nosotros nos pasa en cada instante depende de cómo somos en ese instante y no somos sistemas con una estructura permanente, somos sistemas con una estructura en cambio continuo: un cambio que sigue un curso u otro, según las contingencias de nuestras interacciones. Pero, en cada instante, lo que nos pasa está determinado en nosotros. En este instante, lo que ustedes oyen de lo que yo digo, depende de ustedes y no de mí. Cierto, yo soy la instancia en la cual ese oír se da, pero lo que ustedes oyen, cada uno de ustedes, depende de ustedes, no de mí.
¿Y qué será “aprender” entonces?
El aprender tiene que ser algo diferente del captar algo externo, puesto que no se puede dar el captar algo externo ya que, en la interacción, lo que a uno le pasa depende de uno. ¿Que será el conocer en estas circunstancias? Todos nosotros, como profesores o maestros, en algún momento determinado, decidimos si nuestros alumnos saben o no. O si alguien que habla acerca de algo, sabe o no sabe. Ustedes escuchan lo que yo digo y deciden si lo que digo es o no es válido, si sé o no sé.
¿Cómo pasa esto? ¿Qué hace uno al oír lo que el otro dice?
Lo que uno hace es escuchar al otro y decidir si el otro sabe o no sabe sobre la base de que lo que uno escucha del otro satisfaga o no ciertas nociones que uno tiene respecto de lo que uno escucha. De modo que el conocer es una adscripción que uno le hace al otro cuando la conducta del otro satisface el criterio de validez que uno pone al escuchar.
Si yo digo que sé tocar el piano, y ustedes para comprobarlo me ponen ante uno, y yo pulsando algunas teclas produzco una melodía, es posible que alguno de ustedes diga: “¡Ah!, claro, sabe tocar el piano”. Pero Claudio Arrau, allá atrás, dirá: “¡No!, no sabe tocar el piano”. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia está en el escuchar, está en el criterio que Uds. y Claudio Arrau ponen al escuchar para aceptar o rechazar lo que yo hago como conducta adecuada o no adecuada en el dominio del escuchar el tocar piano.
El conocimiento es una adscripción que un observador le hace a otro cuando acepta la conducta del otro como adecuada en el dominio en que escucha. En estas circunstancias, ¿en qué consiste el aprender? Todo profesor sabe que un alumno puede aprender el escuchar del profesor y cada vez que un alumno se aprende el escuchar del profesor, lo que hace, en respuesta a las preguntas que el profesor hace, es satisfacer el criterio de aceptación que el profesor tiene en el dominio en que hace la pregunta, y recibe una buena nota.
Pero, ¿cómo se da ese aprender el escuchar del profesor? ¡Se da en la convivencia! El aprender es un fenómeno de transformación estructural en la convivencia.
Nosotros nos dirigimos, frecuentemente, el uno al otro, en el supuesto de que el otro no cambia y muchas veces nos quejamos: “¡Oye! pero ¿qué te hiciste en el pelo?” Es decir, objetamos el cambio, le exigimos al otro una constancia estructural que, de hecho, no tiene ni puede tener. Si uno no ha visto a un amigo durante 20 años y se encuentra con él y le dice: “¡Hola!, pero si estás igual, si los años no pasan por ti!” El amigo sabe que efectivamente ha cambiado mucho, pero hay algo que permanece invariable, que es lo que uno reconoce. Lo interesante es que nuestra actitud es de no aceptar el cambio sabiendo, sin embargo que estamos en cambio continuo.
Maturana Humberto (1995). El Sentido de lo Humano. Editorial Dolmen, páginas 227 a 229
Actividad: discutir el texto y elaborar una sintesis de sus ideas mas importantes, sobre el concepto del aprendizaje. Enviar a correo del docente.

viernes, 22 de marzo de 2013

actividad Mito de la caverna

responde las preguntas:
a.- ¿Qué significan los hombres encadenados y cuáles podrían ser sus cadenas?
b.- ¿Por qué es tan difícil salir y ver el mundo exterior?
c.- ¿Cuán fácil es su re adaptación al mundo de la caverna y por qué causa?
d.- ¿Con qué reacciones humanas se podrían comparar las que manifiestan los prisioneros de la caverna ante el hombre que les traía la iluminación de otro mundo?
e.- ¿Con qué cegueras del hombre contemporáneo podrían compararse las cegueras de las cuales habla Platón?

lunes, 28 de marzo de 2011

PERSONA Y PERSONALIDAD

Persona y Personalidad.

Boecio define la persona “como una sustancia individual de naturaleza racional”. Todo hombre sin excepción alguna es por nacimiento una persona. Como personas todos los hombres somos absolutamente iguales, no nos diferenciamos uno del otro, pues, un hombre no puede ser más persona que otro, siendo que la esencia misma de todo hombre es, ser racional.
Sin embargo, la experiencia de la vida nos pone en evidencia que hay hombres valiosos, mediocres y aun criminales. ¿ A qué se debe esto?; se debe a que todo ser humano, desde que nace se va desarrollando y va adquiriendo una personalidad más o menos perfecta.
Cabe ahora la pregunta: ¿Cuáles son los elementos básicos que intervienen en la estructura de la personalidad?

Los factores fundamentales son dos:

-         La conformación bio- sociológica que cada ser humano trae consigo al nacer.
-          La acción que ejerce el ambiente sobre cada hombre a lo largo de su vida.
Como las aptitudes hereditarias son muy diferentes en cada persona, y los ambientes que  actúan sobre ella  son distintos, resulta que el producto de este binomio_ la personalidad, es diferente en cada hombre.


Rol de la Herencia y del ambiente en la formación de la personalidad.

Acabamos de ver que la personalidad es producto de la herencia y del ambiente. Asoma la pregunta: ¿Cuál de estos factores es el más importante?
La controversia en lo referente a la importancia relativa de la herencia y del ambiente en el desarrollo de la personalidad, es muy antigua. Perdura actualmente. Resolverla por ahora, es imposible, pues hay muchos argumentos a favor de ambas partes.
Lo importante es tener presente que  ambos factores son indispensables para la formación de la personalidad.
A este respecto dice Woodeworth:

“En qué deberá cifrar sus esperanzas el jardinero: ¿en la preparación cuidadosa del terreno o en la selección de la mejor semilla? El jardinero experto sabe perfectamente bien que ambas son necesarias. Nunca podrá obtener una buena cosecha si siembra semillas inferiores, por fértil que el suelo sea, o, si el terreno es pobre, por óptima que sea la semilla. El desarrollo de la planta es una clara respuesta de la herencia. El desarrollo de la planta es una clara respuesta  de la herencia, presente en la semilla a los estímulos ambientales del suelo, la humedad y la luz solar”.
Cosa análoga tiene lugar en el desarrollo de la personalidad. Un individuo superdotado por la herencia, un terreno fértil para la siembra de los valores y con ello para la formación de una valiosa personalidad.
Por este mismo terreno abandonado o peor aún, con una influencia negativa por parte del ambiente en que vive, se llenara fácilmente de maleza, hábitos malos, y con ello impedirá el florecer de la autentica personalidad.
Por otra parte, un ambiente fino, pleno de estímulos valiosos, no producirá el fruto deseado, si se trata de un individuo con escasas capacidades hereditarias o peor aún un individuos con taras hereditarias.
Por ejemplo.: Claudio Arrau no habría llegado a ser nunca uno de los más grandes pianistas de nuestra época, si no hubiese nacido con capacidades musicales extraordinarias.
Pero tampoco habría llegado a ser lo que fue si hubiese nacido en la cordillera, en un hogar de extrema pobreza, lo cual le habría obligado a trabajar desde muy pequeño o impedido tomar contacto con el piano y hacer fructificar sus capacidades.

Temperamento y personalidad.

Analizando el rol de la herencia y del ambiente en la formación de la personalidad nos detendremos ahora sobre un factor  con que la herencia dota a cada ser humano: el Temperamento.

Aspecto morfológico.
La experiencia nos asegura que tenemos un cuerpo distinto de las demás cosas existentes en el universo. Además, si bien es cierto que la estructura anatómica esencialmente es igual en todos los hombres, sin embargo,  es un hecho que no hay hombres totalmente iguales en cuanto a su aspecto morfológico. Así por ejemplo en cada ser humano son diferentes las dimensiones del cráneo, de la talla que abarca el perímetro del pecho, abdomen, cadera, etc.
En resumen: la “constitución” somática, o sea la estructura corporal, es propia de cada organismo.

Actividad bioquímica.

En el citoplasma  de la célula se realiza la transformación de la materia en energía. Es evidente que para el funcionamiento armónico del organismo, es indispensable el suministro adecuado de todas las substancias necesarias para la conservación y desarrollo de la estructura celular. La falta de una de las substancias en el suministro ordinario, producirá una anomalía en la secuencia normal de la reacción.
 La falta de suministro de elementos vitales, repercutirá necesariamente en el dinamismo funcional del temperamento.

Sistema Neuro- vegetativo.

El sistema Neuro- vegetativo dirige las funciones de la vida vegetativa. Dicho sistema rige las necesidades vitales, como ser: el hambre, la sed, las tendencias sexuales, etc. El sistema Neuro- vegetativo abarca el parasimpático y simpático. El parasimpático entre otras funciones retarda los latidos del corazón; el simpático los acelera.
Según el predominio de uno u otro de estos sistemas, los seres humanos están dotados de diferentes temperamentos.

Sistema endocrino.

Llámanse glándulas endocrinas aquellas que vierten su contenido- las hormonas- directamente en la sangre. Hasta cierto punto, algunos sostienen que la personalidad es una función de las glándulas endocrinas.
Así por ej.: las hormonas producidas por las glándulas tiroides, influyen entre otras cosas en el crecimiento y la viveza mental. La escasa actividad de la tiroides en un niño pequeño da por resultado un estado conocido como cretinismo, en el cual aunque el individuo pueda crecer, conserva las proporciones corporales y características personales de un niño.
Entre otras actividades las hormonas desempeñan un rol decisivo en el aspecto fundamental de la afectividad y de las tendencias.
La hipofunción o hiperfunción de una de las glándulas endocrinas o de una constelación de ellas tiene enorme influencia en el temperamento, pues, influye poderosamente en el dinamismo funcional. 


Definición del Temperamento.

“Un dinamismo funcional Neuro- hormonal, cargado de afectividad, relacionado con una constitución anatómica que el individuo trae consigo al nacer”


De esta definición de temperamento fluyen algunas consecuencias:

-         El equilibrio o desequilibrio de la vida orgánica se reflejará necesariamente en las actividades de la persona humana.
-         El dinamismo temperamental se traducirá en la vida humana en una serie de impulsos y tendencia.
-         El temperamento es una fuente de energía biológica en la cual se enraízan las energías síquicas.
-         El temperamento indica las tendencias y elementos constitucionales innatos y sobre todo las reacciones emotivas del individuo. El temperamento es la base hereditaria, fisiológica, afectiva, de la personalidad del individuo.

sábado, 23 de octubre de 2010

Thomas Hobbes. Leviatán o la materia, forma y poder de una república (1651).

Thomas Hobbes. Leviatán o la materia, forma y poder de una república (1651).
PRIMERA PARTE. DEL HOMBRE.
Capítulo 13. De la condición natural de la humanidad, respecto de su felicidad y miseria.
La naturaleza ha hecho a los hombres iguales en sus facultades corporales y mentales. Desde luego, unos son manifiestamente más fuertes corporalmente que otros, así como unos son más rápidos de mente que otros. Pero cuando todo es sumado, las diferencias entre un hombre y otro no son tan considerables que pudiera uno de ellos, reclamar para sí un beneficio que otro no pudiera también reclamar para sí. Si se trata de la fortaleza corporal, el más débil tiene suficiente fuerza para matar al más fuerte, ya sea mediante secretas maquinaciones, o uniéndose con otros que están en el mismo peligro que él […]
Por estos motivos, es evidente que durante el tiempo en el cual los hombres viven sin un poder común que los mantenga a todos atemorizados, se encuentran en la condición que es llamada de guerra. Y esta es una guerra de todos en contra de todos. La guerra no consiste solo en la batalla, o el acto de luchar. Ella cubre todo aquel período de tiempo en el cual la voluntad de luchar es suficientemente conocida […] Todo otro tiempo es de paz.
De suerte que todo aquello que es propio del tiempo de guerra, donde cada hombre es enemigo de todos los demás, ocurre durante aquel tiempo en el cual los hombres viven sin otra seguridad que aquella proporcionada por su fuerza y su capacidad inventiva. En una tal condición no hay lugar para la industria, porque su fruto es incierto. Y consecuentemente, no se cultiva la tierra; no hay navegación, ni el uso de mercaderías que puedan ser exportadas por mar. Tampoco existen los grandes edificios, ni hay instrumentos para mover y trasladar cosas pesadas; no se conoce la faz de la tierra, no se guarda cuenta del paso del tiempo; no existen ni las artes, ni las letras, ni la sociedad. Y lo que es peor de todo, la vida del hombre es solitaria, pobre, incómoda, bruta y corta […]
Thomas Hobbes. Leviatán o la materia, forma y poder de una república (traducción especial para el presente programa de la edición inglesa de 1651 publicada como Hobbes´s Leviathan, Clarendon Press, Oxford, 1909).

Resume por escrito: a) las características que según Hobbes tendría la vida en la condición o estado llamado por distintos autores “natural”, “de naturaleza” y “pre-político”; b) la argumentación que Hobbes ofrece para justificar la existencia de tal estado; y, finalmente, c) su evaluación crítica de dicha argumentación.

realizar comentarios, si no es posible enviar al correo ericgonzalezb@hotmail.com