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domingo, 25 de septiembre de 2011

Anexo 2, Texto 14

Conocen el Universalismo, el Relativismo y el Pluralismo en la Ética.

Los estudiantes se dividen en cinco grupos. Cada uno de los grupos se hace cargo de una
de las cinco secciones de la selección de textos sobre Universalismo, Relativismo y
Pluralismo (Anexo 2, Texto 14). Los grupos debaten internamente y responden por escrito las siguientes
preguntas, según la sección que les tocó.
las respuestas se envian a correo electrónico (ericgonzalezb@gmail.com)

Sección A:
a) ¿Cuál es el “universal” que corresponde asociar, respectivamente, con griegos, romanos, árabes, españoles, anglosajones y rusos?
b) ¿Cuáles son los tres tipos de intolerancia identificados en el texto?
c) ¿Qué ejemplos de cada tipo de intolerancia puede darse?
d) ¿Por qué pudiera ser peor la intolerancia política que la religiosa?
e) ¿con cuál de las tres posiciones éticas se asocia este texto?

Sección B:
a) ¿Es la composición plural de una sociedad garantía de que sea una sociedad pluralista?
b) ¿Es la sociedad chilena plural, pluralista, ambas cosas o ninguna de ellas?
c) ¿Qué puede entenderse por una antropología que acompañaría a toda política?
d) ¿Es posible la neutralidad valorativa en política?
e) ¿Con cuál de las tres posiciones éticas se asocia este texto?

Sección C:
a) ¿Qué quiere decir descubrir a “los objetos tal como ellos realmente están en la naturaleza”?
b) ¿A qué se refiere la metáfora acerca de “los colores prestados del sentimiento interno”?
c) ¿Cuál es el origen del “motivo de la acción”?
d) ¿Son realmente algunas acciones humanas buenas o virtuosas y otras malas o viciosas?
e) ¿Con cuál de las tres posiciones éticas se asocia este texto?
Sección D:
a) ¿Qué quiere decir el que todas las formas de vida sean “legítimas en su constitución operacional”?
b) ¿Podría alguien estar “trascendentalmente en lo correcto”?
c) ¿Por qué pudieran no todas las formas de vida ser “igualmente deseables”?
d) ¿Qué sentido pudiera tener en los términos del texto un debate racional entre quienes no aceptan la tortura porque no les gusta y quienes sí la aceptan porque les gusta?
e) ¿Con cuál de las tres posiciones éticas se asocia este texto?

Sección E:
a) ¿Cuál es la “esperanza del pluralismo”?
b) ¿Qué pudiera ser una concepción “tan absoluta como plural del valor”?
c) ¿Cómo saber cuando se ha alcanzado un concepto “puro y formal de una naturaleza humana única”?
d) ¿cómo pudiera el Pluralismo responder a la objeción según la cual hay muchas identidades humanas que no se interesan en un “encuentro respetuoso en la diversidad”?

A continuación los grupos presentan y justifican sus respuestas a la clase.

jueves, 14 de octubre de 2010

como sabes lo que sabes

¿Cómo sabes todo lo que sabes (o afirmas saber)?
1. ¿Cómo sabes que en la noche hace más frío que durante el día?
2. ¿Cómo sabes que 2+2 = 4?
3. ¿Cómo sabes que Chile está en Sudamérica?
4. ¿Cómo sabes que estás enamorado/a?
5. ¿Cómo sabes que tu amiga se siente herida?
6. ¿Cómo sabes que hubo un golpe de estado en Chile el 11 de septiembre de 1973?
7. ¿Cómo sabes que si te tiras al agua, te mojarás?
8. ¿Cómo sabes que hay mucha violencia en Nueva York?
9. ¿Cómo sabes cómo es La Pintana (una población en Santiago)?
10. ¿Cómo sabes andar en bicicleta?
11. ¿Cómo sabes si Dios existe o no existe?
12. ¿Cómo sabes qué hacer cuando te pillan mintiendo?
13. ¿Cómo sabes que robar es malo?
14. ¿Cómo sabes que Pablo Neruda era un gran poeta?
15. ¿Cómo sabes quién eres?

Llegó una marciana muy simpática y se instaló en tu pieza a conversar contigo. No entiende nada de nuestro mundo ni de nosotros, los seres humanos. Conversan toda la noche, durante la cual tienes que contestar, con fundamentos, estas preguntas.

Elaboración Unidad de Currículum y Evaluación, Mineduc, 2001.

Cuento derviche

Cuento derviche
Idries Shah
Más allá de Ghor había una ciudad. Todos sus habitantes eran ciegos. Un rey con su cortejo llegó cerca del lugar, trajo su ejército y acampó en el desierto. Tenía un poderoso elefante que usaba para atacar e incrementar el temor de la gente.
La población estaba ansiosa por ver al elefante, y algunos ciegos de esta ciega comunidad se precipitaron como locos para encontrarlo. Como no conocían ni siquiera la forma y aspecto del elefante tantearon ciegamente para reunir información, palpando alguna parte de su cuerpo. Cada uno pensó que sabía algo, porque pudo tocar una parte de él.
Cuando volvieron junto a sus conciudadanos, impacientes grupos se apiñaron a su alrededor.
Todos estaban ansiosos buscando equivocadamente la verdad de boca de aquellos que se hallaban errados. Preguntaron por la forma y aspecto del elefante, y escucharon todo lo que aquellos dijeron.
Al hombre que había tocado la oreja le preguntaron acerca de la naturaleza del elefante. El dijo: “Es una cosa grande, rugosa, ancha y gruesa como un felpudo”. Y el que había palpado la trompa, dijo: “Yo conozco los hechos reales, es como un tubo recto y hueco, horrible y destructivo”.
El que había tocado sus patas dijo: “Es poderoso y firme como un pilar”.
Cada uno había palpado una sola parte de las muchas. Cada uno lo había percibido erróneamente.
Ninguno conocía la totalidad. (...)

Idries Shah, Cuentos de los Derviche, Paidos, 1994.




La filosofía como experiencia intelectual

La filosofía como experiencia intelectual
Edison Otero
Es habitual que las personas opinen acerca de una variedad de asuntos y que tales opiniones sean expresadas con la convicción de estar formulando verdades. Se manifiestan con énfasis, con adjetivos calificativos, con fuerza, categóricamente. Esta manifestación tan asertiva hace suponer que las personas han de tener buenas razones para pronunciarse con el convencimiento del que hacen gala.
Sin embargo, se sabe desde tiempos inmemoriales que la pasión que se pone en sostener la verdad de una proposición no agrega nada a la proposición misma. Es un hecho psicológico que no tiene implicaciones epistemológicas. Si una proposición ha de ser verdadera debe serlo por razones que no tienen que ver con la mayor o menor convicción con que se las formula.
Estas cuestiones han sido ampliamente debatidas a través del tiempo en todas las disciplinas y particularmente en la filosofía. Es, en síntesis, el problema del conocimiento. Cualquiera sea el planteamiento que eventualmente se prefiera, es una cuestión admitida de modo general el que una proposición verdadera no tiene como fundamento de su verdad el hecho de que un sujeto particular la formule. El hecho de que un sujeto particular formule una proposición eventualmente verdadera no tiene que ver con que esa proposición sea verdadera. Si lo es, es por alguna razón diferente.
Ahora bien, se nos impone la necesidad de preguntarnos qué es lo que descarta al sujeto particular como garantía de verdad de las opiniones que formula.
A mi juicio, la gran moraleja de la alegoría de los ciegos y el elefante... es que no hay modo que alguien en particular –ni usted, ni yo, ni nadie– pueda verlo todo, ponerse en todas las perspectivas posibles, manejar todos los antecedentes o protagonizar todas las experiencias posibles. En consecuencia, estamos fatalmente condenados a hablar siempre desde una cierta situación, diferente de otras, y siempre parcial. No hay modo que un sujeto en particular pueda tener experiencias universales...
No habría modo, pues, de superar o evitar el carácter situacional de todas las ideas. Han sido formuladas en una época determinada, a la altura de un cierto desarrollo del saber, desde una cierta especialidad, y como respuestas a inquietudes específicas. No puede pretenderse que su validez –en el caso de tenerla– pueda ir mucho más allá de sus propias condiciones. Lo cual no nos obliga a la conclusión de que, por parciales y situadas, deban ser falsas. En rigor, y esto parece ser decisivo, cada una representa un esfuerzo de aproximación a la comprensión de los fenómenos. Pero hay más. En la metáfora de los ciegos y el elefante, no se está sugiriendo que cada opinión sea falsa. Se está demostrando que toda idea es parcial y tiene un sesgo pues atrapa sólo una parte de la verdad. No es falso que el elefante se sienta duro al tacto, sobre todo si lo que se toca son los colmillos. Sólo que eso no describe ni explica al elefante completo. Se trata, pues, de una opinión incompleta, que se alimenta de datos parciales. Si podemos decir esto de todas las opiniones, entonces eso no significa que debamos desecharlas todas sino, más bien, que las consideremos todas en lo que tienen de aproximación a la verdad. El error básico consistiría en creer que cada una de esas opiniones es verdadera y todas las demás son falsas.

Edison Otero, Módulo de Filosofía, Grupos Profesionales de Trabajo, Programa MECE, Mineduc, Santiago 1997.